
Cuando optamos por cumplir el propósito de Dios de que imitemos a Cristo, advertencias, consuelo y esperanza de lo que habrá de ocurrir los encontramos reiteradas veces en la Biblia. Por Ejemplo, en Hechos 14:22 se lee: “para entrar en el reino de Dios hay que sufrir muchas aflicciones”. En 1 Pedro está escrito “así como Cristo sufrió en su cuerpo, ustedes también deben estar dispuestos a sufrir” (4:1) y “no se extrañen de verse sometidos al fuego de la prueba” (4:12). Pablo en su segunda carta a los corintios les dice: “Nos persiguen… nos derriban… siempre estamos expuestos a la muerte por causa de Jesús”, 4:9-11, pero les asegura que los sufrimientos en esta tierra son nada comparados con la gloria eterna. Como vemos, no hay secretos, uno escoge.


