
¿Para qué servirán las grandes fortunas cuando las condiciones del planeta sean paupérrimas? ¿Para qué servirá el dinero acumulado cuando no sirva para comprar el verde de las montañas y los bosques que hoy son arrasados? ¿Para qué servirán los millones en los bancos cuando el mar sea sólo el húmedo cementerio de los arrecifes coralinos? Las preguntas vienen a cuento porque en estos días en New York padecemos temperaturas anormales y en RD Los Haitises están bajo amenaza de convertirse en cemento.
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